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  • Las calles de Lima hablaron su repudio a la COP 20

    Por Cabe

    El pasado miércoles decenas de organizaciones sociales, convocadas por Cumbre Alternativa a la COP 20 y la Cumbre de los Pueblos, irrumpieron las calles de Lima serpenteando la ciudad en una fila ininterrumpida de seres humanos que se extendía a lo largo de más de veinte cuadras.

    Como era obvio, los medios de prensa y de la televisión capitalinos, secuestrados por los grupos de poder, ignoraron este evento.

    Es que la llamada COP 20, una institución que forma parte del sistema de las Naciones Unidas, revela la decadencia de ese organismo internacional que solo es fachada de los intereses de Estados Unidos y de quienes cortan el jamón a nivel internacional.

    Solo una danza de 90 millones de dólares

    En esa COP 20 los discursos en defensa de la destrucción ambiental van y vienen sin sonrojar la cara de los principales expositores, como es el caso del propio Secretario General de las Naciones Unidas, el coreano Ban Ki-Moon, quien habló de todo menos de los verdaderos responsables de la crisis ecológica que amenaza al planeta y que es ocasionada por las grandes corporaciones capitalistas responsables de los altos índices de contaminación de la atmósfera.

    En realidad el festinamiento de los 90 millones de dólares que ha gastado el Estado peruano no servirán de nada útil, porque ningún acuerdo de los logrados tiene carácter mandatario, y los preparativos para la COP 21 en Paris se han hecho tan en secreto como los TLC que no auguran nada bueno. Por último, Perú como país anfitrión no tiene nada que mostrar respecto a su lucha contra la depredación. Es que este país para alentar a nuevos inversionistas ha reducido a nada las obligaciones de las corporaciones mineras que son las únicas que invierten en el país, en cuanto a defensa del medio ambiente. Con lo cual no solo es una danza millonaria sino de mendacidad.

    Sería largo, muy largo detallar los desastres ocasionados por el desquiciante productivismo del sistema capitalista neoliberal, cuyo afán en ningún caso se puede interpretar como que sirve al bienestar general. Todo lo contrario, la economía de mercado solo ha servido para distorsionar las verdaderas necesidades humanas conduciendo a que los seres humanos, empujados por el marketing y la publicidad se hayan lanzado a una irrefrenable carrera consumista cuyo fin es incrementar las riquezas de los que ya tienen y que culmina en acaparamiento de recursos naturales y de los valores que se producen por el esfuerzo humano.

    Lo más hipócrita de los discursos de esta COP 20, se da cuando se acusa a los seres humanos de la destrucción del planeta, como para hacernos sentir culpables de lo que ellos, los capitalistas dueños de las grandes corporaciones, están criminalmente haciendo.

    Esos discursos, ante todo, ocultan un hecho que debe motivarnos a una profunda reflexión. Catherine Samary, intelectual de Izquierda Anticapitalista, recientemente expresa lo siguiente:

    Voy a partir del contexto en que nos encontramos. Se trata de una especie de “tercera guerra mundial”, pero de naturaleza social. En ella se desatan los demonios asociados a las tres vertientes de la “gran transformación capitalista” analizada por Karl Polanyi: la mercantilización y privatización generalizadas de la moneda, la tierra y el ser humano. La inestabilidad financiera/monetaria, la crisis ecológica y la guerra social constituyen los contenidos fundamentales de esta crisis de la sociedad capitalista globalizada. No se trata de una crisis para la obtención de beneficios, que siguen encontrando la manera de ampliarse y protegerse, sino de una crisis de sociedad para las y los de abajo, para la gente dominada y desposeida. Y se despliegan todos los medios para que esta gente afectada perciba su situación como algo “inevitable” –el famoso TINA (There Is No Alternative, no hay alternativa) de Margaret Thatcher– o “natural”.

    Una tercera guerra mundial. Las dos primeras fueron producto de la rapiña de los capitalistas para conquistar mayores mercados. Esta tercera guerra tiene al mismo protagonista, la ambición capitalista, que arremete contra el planeta, sin tomar en cuenta que no hay otro a donde mudarse. Como en la fábula del escorpión y la rana.

    Global Justice for Animals and the Environment is a project of:
    Wetlands Activism Collective
    Phone: (718) 218-4523
    Fax: (501) 633-34761
    activism @ wetlands-preserve.org